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Trampa  al Ojo

Descripción

El «Trompe l´oeil» del Francés, o  trampa al ojo, es una técnica pictórica que trata de engañar a la vista, y en muchas ocasiones trata de producir un falso efecto de profundidad, siendo utilizada en el arte a los efectos de crear una ilusión óptica de tal manera que los objetos tengan profundidad y perspectiva.

Técnicas

El uso de la perspectiva y el sombreado hace que los objetos aparezcan en tres dimensiones, logrando crear vistas lejanas, cielos, ventanas abiertas, agregando falsas columnas y ornamentos. El artista trata de hacer creer al espectador que lo que ve no es un objeto representado, sino que es el objeto mismo.
Se agregan también en esta técnica distintos tipos de objetos o relieves, se simulan falsos fondos de chimeneas o instrumentos, como dejados casualmente, y al incluir en el cuadro elementos ajenos a la obra esto le da al mismo tiempo sensación de realidad.
Los artesanos usaron el yeso húmedo con el agregado de pigmentos para crear el efecto de tres dimensiones, así como también el acabado Faux que consiste en agregar vetas de grasa con madera en gránulos para lograr esa sensación.

Antecedentes Históricos

 En 460 AC, en Grecia, se llevó a cabo un concurso entre dos pintores, uno de ellos llamado Zeuxis quien realizó una obra de arte de una taberna, y su mural fue tan realista que las aves intentaron comer las uvas. Una vez que Zeuis terminó el trabajo, su homólogo Parrhasius le pidió a Zeuis que evaluara su obra de arte, para lo cual Zeius pidió que primero se corran las cortinas, y dado que era algo imposible de hacer porque esas cortinas pertenecían a la pintura, eso logró un impacto tan significativo para el jurado que nombró a Parrhasius como el ganador.
En la Antigua Roma y en Pompeya, un mural podría replicar una ventana o una puerta para recrear una habitación, utilizando yeso húmedo para dar una sensación de profundidad.
En el Renacimiento el artista Miguel Ángel (1475- 1564) usa el yeso húmedo en la Bóveda de la Capilla Sixtina, con ángeles y personajes bíblicos, agregándole trampa ojos de columnas y vigas, usando el yeso que se secaba con mucha rapidez.
El artista Leonardo Da Vinci (1492-1519) uso óleo y temple experimental para su mural La Ultima Cena y debido a eso la obra comenzó a descamarse con el tiempo.
Andrea Montegna (1431-1506) pintaba al fresco techos, usando la perspectiva y el escorzo (que se usa para representar figuras perpendicularmente al lienzo o papel donde la figura tiene una parte girada con respecto al resto del cuerpo), dando la ilusión de más amplitud para el espectador.
En el siglo XVII, los avances de las teorías sobre la perspectiva les permitieron a los artistas usar esta técnica para abrir los espacios de techos y paredes, recibiendo el nombre de Quadratura, lo que se observa en la Iglesia de San Ignacio en la obra La Apoteosis de San Ignacio de Andrea Pozzo.

Apogeo

Alcanzo su apogeo el uso de esta técnica con los pintores Flamencos del siglo XVII, los que crearon en sus obras ilusiones ópticas en tres dimensiones. Los objetos parecían salir de los marcos y de muebles abiertos, representandose los mimos con formas tan reales que inducían al espectador a querer sacarlos de la pintura, utilizando nuevas técnicas que les permitieron lograr estos engaños con mucha versatilidad.
Entre los artistas que sobresalieron se encuentran, Gerard Houckgueest (1600-1678) y Evert Collier (1640-1678).
En las iglesias Jesuitas del siglo XVI y XVII se uso la técnica de trompe l’oeil en los techos y cúpulas en los que se representaron imágenes de Jesús,  María y los santos.
El pintor Salvador Dalí (1904-1989) utilizo esta técnica en algunas de sus obras, en las que pinto con gran realismo imágenes absurdas y fantásticas, como en su obra La Persistencia de la Memoria.
Al igual que el pintor Belga René Magritte (1898-1967), Dalí las utilizo en sus obras, donde combino paradójicas imágenes que tenían que ver con la realidad, pero las mismas mostraban irrealidades.  Ejemplo de ellas son la obra El Imperio de la Luz, y la obra La Caída, en la que se veían hombres con sombrero cayendo del cielo.

Usos Actuales

Esta técnica también es aplicada en diferentes muebles y en decoración.
Se la utiliza en los diseños de escenografías teatrales, realizando murales interiores, creando así la ilusión de un lugar más espacioso y profundo.
Se puede apreciar esta técnica también en las pinturas llamadas arte de pavimento, las cuales tienen poca duración, pues luego de pintadas en las aceras y calles desaparecen.
Se la observa también en los murales realizados en la vía pública.
El artificio en la técnica del trompe l’oeil es que el observador descubra la verdadera realidad. Esta es la intención del artista, engañar al espectador, sustituyendo la realidad por la ilusión. Es un arte que despierta alegría en el engaño e ilusión óptica.